viernes, 2 de septiembre de 2011

Como yo

Hace mucho calor, por eso la abuela me deja la manguera de regar las flores. Le tapo el agujerito con el dedo y el agua se pone como loca: me moja la camiseta, los pies, la cara y el flequillo; porque el agua es muy traviesa. En verano me gusta mucho el agua, y los polos; ya puedo comer polos porque no toso.


Después de regar las plantas, hice una torre con las pelis de Disney. ¡Tolón! Las he ´vacío´ de su caja, y le enseñé la torre a mi perro; pero no le gustó, porque lo que quería era jugar con el agua, como yo. Mi perro bebe mucha agua y luego se hace pipí en el suelo, y papá le riñe. Le dice: “¡Darwin! Eres un guarrillo”. Por eso, si el perro tarda mucho en beber agua, le dices: “¿Cuándo vas a terminar? ¿Cuándo vas a terminar? ¿Cuándo vas a terminar?”. Y entonces termina.


En verano nunca llueve, porque las nubes están de vacaciones. Pero esta mañana, empezó a llover un poquillo. Y grité: “Abueeelaaa. Está lloviendo”. Y la abuela vino a la terraza y dijo que eso era una nube que no le había dado tiempo a ir al baño para hacer pipí. Entonces, me quedé mirando al Cielo, esperando; y mi perro también esperaba. La abuela me miró como diciendo: ¿Qué espera esta niña? ¿Qué espera esta niña? Y yo le dije, que la nube es una guarrilla, y que, otra vez, como se haga pipí en la terraza cuando yo esté regando las flores, la voy a mojar con la manguera para que tosa y no pueda comer polos, como yo.


¡Fiiiiiiiii!

La primera de la clase

Ya tengo cuatro años y he vuelto al cole; todavía no hemos jugado con la cocinita, porque tenemos que esperar a que Juan Carlos la arregle. Juan Carlos nos puso una percha en la pared y le dio a la seño la llave de la clase nueva. Me gusta mucho mi cole de la Paloma, y estoy aprendiendo la “S” de serpiente. Manuel no ha venido porque se puso malito y hay que esperar a que haga caca para que salga la moneda que se tragó. Dice la seño que no hay que llevarse el dinero a boca, que hay que preguntarle antes a mamá, a papá, a la abuela o a la tita: ¿Esto se come? Las monedas de chocolate sí, pero las otras no.


Le dije a mamá que yo había sido la primera de la clase y se puso contenta, por eso me llevó al puesto de las´ chuche´. Algunos niños le dan el dinero a la mujer, pero yo no, porque todavía soy pequeña como Manuel.


Para que la abuela también se ´poniera´ contenta, le dije que yo había sido la primera de la clase en salir al patio.

No tengo novio

A veces, juego a ser la mamá y tengo que castigar a los niños porque no se portan bien. Otras veces juego a las comiditas y hago tartas con la plastilina, pero son de mentira y no se pueden comer. Lo que más me gusta es mirarme al espejo para ver si estoy guapa, como Teresa, la amiga de la tita. Ella tiene el pelo largo y un vestido muy bonito. Me dijo que cuando yo sea grande me comprará uno igual y me regalará las pinturas.


Teresa tiene un novio y por eso se pinta la cara todo el rato.


La semana que viene nos vamos de excursión para ver la fábrica de juguetes de Papá Noel. Le he dicho a la seño que me ponga con Alex en el autobús. Para ir con Alex tengo que darle la mano en la fila y luego nos sentamos juntos. Dice la seño que todavía no podemos tener novio porque somos pequeños. A mí me gusta mucho Alex, tiene un Superman y me lo presta. También me ayuda con el nudo de la zapatilla cuando se me cae y me canta la canción de ´que llueva´.


Mamá me ha preguntado si Alex es mi novio y le he dicho que no; que yo no tengo novio porque no tengo pinturas.

Mi sombra

Le he dicho a la abuela que no encuentro mi sombra.


Anoche, antes de acostarme, estaba aquí, en el suelo, cerca de la lamparita; pero esta mañana, no la encontré. La he buscado por todas partes: debajo de la cama, en la nevera, en el cuarto de baño y en el baúl…. Nada. Que no está.


Dice la abuela que eso es porque a las sombras les gusta jugar; nos siguen a todas partes y no las podemos pillar. Yo quiero que aparezca mi sombra, muaaaa.


He visto en la tele el cuento de Hansel y Gretel, donde sale una bruja muy fea que se quiere comer a los niños. Al final la bruja se muere, no sé si porque tosió o porque ´gomitó´, pero se muere (por mala) y los niños se escapan y vuelven a su casa, con su papá. A Gretel le daba mucho miedo del bosque, porque estaba oscuro. A mí también me da miedo la oscuridad.


Cuando me acosté, le dije a la abuela que me encendiera la luz del pasillo. Y me la encendió.


-¡Abuela! Ya encontré mi sombra, estaba aquí, escondida en la pared.

Aroa se ha dormido…


Mientras la observo, pienso en todo lo que me gustaría ofrecerle para que crezca fuerte y confiada; para que nunca pierda la ilusión, la esperanza, el ánimo y la alegría. Que aprenda a levantarse sin miedo, a mirar la vida con dignidad, persiga sus metas y encuentre su camino.


Aroa duerme, abrazada a su tortuga gigante. Le dejo sus zapatillas de osito junto a la cama, para que no se le ocurra andar descalza (hay que cuidar los pies y la garganta). También le coloqué una botellita de agua en la mesilla por si, de noche, se despierta con sed.


Sin hacer ruido, me llevo sus historias, en las que me sumerjo para estar con ella, jugar a ser pequeña y descubrir la magia en sus ojillos tiernos.


Aroa se ha dormido…, volverá para hablarnos de Campanilla, Alicia, el Capitán Garfio o Perdigón (que es el caballo de Toy Story que a ella tanto le gusta); también sabremos de sus amigas, su escuela y lo bien que se le dan los cuentos y las cuentas. Y yo la esperaré impaciente, asomada a la ventana, para que juntas sigamos descubriendo el mundo.


Con todo mi cariño,


Tu abuela.